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Puccini por la Argentina

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Su primer contacto con América fue entre junio y agosto de 1905 en Buenos Aires, invitado especialmente por el periódico "La Prensa", perteneciente a la familia Paz.

 

Giacomo Puccini nacido en Lucca, Toscana y su estancia en Torre del Lago, Viareggio, donde este año se inauguró un monumental teatro al aire libre.
Hoy nos referiremos a su paso por Buenos Aires, algo que muchos desconocen.
Siempre se creyó que su primer viaje transatlántico fue en ocasión de su visita a Nueva York en 1907, pero en realidad su primer contacto con América fue entre junio y agosto de 1905 en Buenos Aires, invitado especialmente por el periódico "La Prensa", perteneciente a la familia Paz.
Lo que resulta trascendente es que la Compañía Lírica Nardi y Bonetti le solicitó además que se realizara el estreno local de su ópera "Edgar" y el maestro revisó la partitura hasta producir la versión definitiva.
El 1 de junio de 1905 partió hacia América, hizo escala en Montevideo desde donde envió saludos a los directores de los diarios La Prensa y La Nación.
Fue recibido con júbilo en el puerto por el pueblo, especialmente por los inmigrantes italianos quienes lo acompañaron hasta el edificio del diario La Prensa, en cuyo departamento de huéspedes se alojó.
n sus cartas a Italia mencionaba que se sentía abrumado de tantas fiestas y agasajos: 72 banquetes, invitaciones a cacerías, exitosas presentaciones de sus óperas en distintos teatros, su encuentro con distintas personalidades como el presidente de la República, Manuel Quintana, hasta reclusos de la Penitenciaría Nacional. Recorrió en tranvía los barrios de Buenos Aires, el zoológico, el hipódromo, asistió a un partido de football en la Sociedad Hípica, visitó el Tigre en un barco a vapor, siendo siempre saludado a su paso por grupos entusiastas que hacían flamear las banderas argentinas e italianas.
En ese entonces, el país registraba una de las mayores inundaciones de la historia. Puccini ofreció firmar postales por las que se cobraba un peso nacional que era donado a las víctimas del anegamiento de Litoral y al Hospital Italiano.
Los agasajos fueron interminables por músicos, compositores, asociaciones italianas, teatros, siendo el último el gran banquete para 120 personas en el salón dorado del diario La Prensa.
Su pasión por la caza lo impulsó a viajar por distintas estancias de Buenos Aires.
La revista Caras y Caretas lo retrató en uno de esos viajes.

Sociales

El paso de Puccini por la Argentina

Su primer contacto con América fue entre junio y agosto de 1905 en Buenos Aires, invitado especialmente por el periódico "La Prensa", perteneciente a la familia Paz.

En artículos anteriores nos hemos referido a la vida y obra del maestro Giacomo Puccini nacido en Lucca, Toscana y su estancia en Torre del Lago, Viareggio, donde este año se inauguró un monumental teatro al aire libre.
Hoy nos referiremos a su paso por Buenos Aires, algo que muchos desconocen.
Siempre se creyó que su primer viaje transatlántico fue en ocasión de su visita a Nueva York en 1907, pero en realidad su primer contacto con América fue entre junio y agosto de 1905 en Buenos Aires, invitado especialmente por el periódico "La Prensa", perteneciente a la familia Paz.
Lo que resulta trascendente es que la Compañía Lírica Nardi y Bonetti le solicitó además que se realizara el estreno local de su ópera "Edgar" y el maestro revisó la partitura hasta producir la versión definitiva.
El 1 de junio de 1905 partió hacia América, hizo escala en Montevideo desde donde envió saludos a los directores de los diarios La Prensa y La Nación.
Fue recibido con júbilo en el puerto por el pueblo, especialmente por los inmigrantes italianos quienes lo acompañaron hasta el edificio del diario La Prensa, en cuyo departamento de huéspedes se alojó.
En sus cartas a Italia mencionaba que se sentía abrumado de tantas fiestas y agasajos: 72 banquetes, invitaciones a cacerías, exitosas presentaciones de sus óperas en distintos teatros, su encuentro con distintas personalidades como el presidente de la República, Manuel Quintana, hasta reclusos de la Penitenciaría Nacional. Recorrió en tranvía los barrios de Buenos Aires, el zoológico, el hipódromo, asistió a un partido de football en la Sociedad Hípica, visitó el Tigre en un barco a vapor, siendo siempre saludado a su paso por grupos entusiastas que hacían flamear las banderas argentinas e italianas.
En ese entonces, el país registraba una de las mayores inundaciones de la historia. Puccini ofreció firmar postales por las que se cobraba un peso nacional que era donado a las víctimas del anegamiento de Litoral y al Hospital Italiano.
Los agasajos fueron interminables por músicos, compositores, asociaciones italianas, teatros, siendo el último el gran banquete para 120 personas en el salón dorado del diario La Prensa.
Su pasión por la caza lo impulsó a viajar por distintas estancias de Buenos Aires.
La revista Caras y Caretas lo retrató en uno de esos viajes.
n el período que va desde el cierre del antiguo Teatro Colón en 1888 y la inauguración del actual en 1908, el escenario lírico de mayor importancia de Buenos Aires era el teatro de la ópera.
La temporada de 1905 en este teatro incluyó 35 funciones entre mayo y agosto, 19 de las cuales fueron obras de Puccini.
El 8 de julio de 1905 en este teatro se produjo el estreno mundial de la versión definitiva de "Edgar", que se volvió a representar al día siguiente en carácter de Gran Función de Gala por el Aniversario de la Independencia, con la presencia del presidente Quintana, sus ministros y legisladores.
Los carteles de Tosca, Manón, Madame Butterfly, la Boheme y otras obras llenaron las paredes de la ciudad de Buenos Aires, puesto que también se cantaron ese año en cinco teatros más, llegándose a representar el 24 de agosto, después de su partida, tres obras distintas en tres teatros diferentes, la misma noche.
El 8 de agosto, no sin antes recibir las últimas expresiones de afecto por dos bandas de música y de una comisión especial que lo despidió en el puerto, partió de regreso a su querida tierra. Podemos decir que entre el maestro y la Argentina se forjó un vínculo indisoluble hace más de un siglo.
Cosechó amistades que durarían muchos años como el administrador del diario La Prensa, Ernesto Ure, a quien obsequió un bastón de empuñadura de oro que hoy atesora la Biblioteca del Teatro Colón, así como cartas enviadas años después.
Podemos decir, finalmente, que Buenos Aires fue el punto de partida de la trayectoria internacional de ocho de las doce óperas del maestro Puccini.


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